¿Sabías que el origen de los burros ha sido durante mucho tiempo un misterio en la historia natural? Hasta ahora, se creía que la domesticación del burro fue un evento que se repitió en distintos lugares y momentos de la prehistoria. Sin embargo, un estudio genético reciente ha revelado una historia distinta: la de una sola domesticación del burro, ocurrida hace unos 7.000 años en el entorno del Cuerno de África y lo que hoy en día es Kenia.
Los burros (Equus africanus asinus) han estado acompañando a los humanos desde tiempos inmemoriales, ayudándonos en labores agrarias y cotidianas. Aunque probablemente no sean los primeros candidatos que nos vengan a la mente, seguramente están justo detrás de los caballos, perros y gatos. Sin embargo, su domesticación ha sido un tema de debate durante mucho tiempo.
El estudio genético, liderado por investigadores franceses, analizó muestras de 207 burros modernos de 31 países, así como restos de esqueletos de otros 31 burros que vivieron en los últimos 4.500 años. También se utilizó información genética de otros équidos para ampliar el estudio. El trabajo de los investigadores fue publicado en la revista Science.
La variedad y los mulos son parte interesante de la historia de los burros. Por ejemplo, el análisis genético de restos de la época romana hallados en Francia narran la historia de una generación de burros gigantes (hasta 25 centímetros mayores que el burro moderno promedio). Los romanos no criaban estos burros colosales para su uso directo, sino porque los mulos (los cruces entre burros macho y yeguas de caballo) les resultaban de gran utilidad.
Tras la caída del Imperio romano, los mulos volvieron a ceder protagonismo al burro, ya que las economías se habían vuelto más locales y no era necesario utilizarlos para transportar grandes cargas a lo largo de la popular red viaria romana. Hoy en día, el burro es quizá el gran denostado de los animales domésticos. Pese a haber desempeñado un papel clave en el desarrollo humano durante los últimos cuatro milenios, el burro es visto a menudo como sinónimo de estupidez o torpeza.
La domesticación del burro habría tenido sentido en su contexto espaciotemporal. Hace unos 7.000 años, el entorno del Sahara presenció un proceso de aridificación que llevó al desierto a expandirse. Los burros tenían una ventaja sobre otros équidos, la de ser más resistentes a la falta de agua, lo que los hizo idóneos para utilizarlos como ayuda en el transporte o labores agrícolas.
En la actualidad, el burro sigue formando parte de nuestro acervo cultural, desde el burro con el que Sancho Panza acompañaba a don Quijote al de fray Perico. Ahora, gracias a la ciencia, sabemos un poco más de la historia del que podría ser el menos popular de los primos de la familia de los équidos.
El estudio también nos ofrece algunas curiosas historias sobre este animal. Por ejemplo, el análisis genético de restos de esqueletos de burros que vivieron en los últimos 4.500 años nos muestra la diversidad de esta especie a lo largo de la historia. Además, la comparación con otros équidos nos permite entender mejor la evolución de este animal y su relación con el ser humano.
En conclusión, el origen de los burros es un tema fascinante que ha sido desvelado gracias a la ciencia. La domesticación de este animal en el Cuerno de África y su posterior dispersión por Eurasia han sido fundamentales en el desarrollo de la humanidad. Ahora, es importante que sigamos estudiando y aprendiendo sobre este animal para poder protegerlo y conservarlo para las generaciones futuras.
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