¿Sabías que México está atravesando uno de los brotes de sarampión más complejos de las últimas décadas? Los datos recientes indican que el país ha acumulado un total de 8.459 casos confirmados desde el inicio de la crisis en 2025. Esta situación ha escalado hasta tal punto que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha lanzado una advertencia clara: si no se corta la cadena de transmisión en las próximas semanas, México podría perder su estatus de país libre de sarampión.
La radiografía del brote muestra que las cifras son contundentes y dibujan un mapa de transmisión activa en los 32 estados de la república. Aunque el problema es nacional, la intensidad no es homogénea, y hay puntos donde los casos positivos son mucho más evidentes. Esto se puede ver en los informes de la Secretaría de Salud (SSA) de México, que apunta a que en lo que llevamos de 2026 se han reportado 2.143 casos. El epicentro actual está en Jalisco, que es donde se han concentrado 1.245 casos, lo que representa casi el 60% de los reportes de todo este año.
El acumulado histórico desde febrero de 2025 muestra que el estado de Chihuahua lidera con más de 4.400 casos, seguido por el repunte en el occidente del país. Lo más trágico son las pérdidas humanas, con 27 fallecimientos confirmados desde el inicio del brote en febrero de 2025, incluyendo dos muertes recientes registradas en Tlaxcala y Michoacán. La población más vulnerable son los niños más pequeños, con edades comprendidas entre los uno y cuatro años, lo que los convierte en el vector perfecto para contagiar a la población más adulta y con mayor riesgo de sufrir una enfermedad más grave.
Los expertos apuntan a que se necesita tener una inmunidad de rebaño para poder aplicar contención a este grave problema de salud. Para un virus tan contagioso, se requiere que al menos el 95% de la población esté vacunada, algo muy similar a lo que se apuntaba en la pandemia por COVID en nuestro entorno. El problema está precisamente en las bajas coberturas de vacunación que hay en estas regiones, haciendo que muchas no lleguen a este porcentaje. A pesar de que la SSA reporta la aplicación de más de 11,8 millones de vacunas, la dispersión del virus sugiere que todavía hay grupos poblacionales susceptibles, especialmente en los que hay un mayor número de casos ahora mismo.
Algunos estados, como Jalisco o Nuevo León, están valorando el uso de mascarillas o cubrebocas, sobre todo en los espacios cerrados y con una gran afluencia de personas, como una simple barrera de contención para evitar la propagación mientras que la población termina su pauta de vacunación. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha lanzado una prórroga hasta abril para evaluar si México ha logrado la transmisión endémica de este virus. Esto se logra cuando no hay una circulación continua del virus en un territorio durante 12 meses. México lleva combatiendo este brote desde febrero de 2025, y si la transmisión continúa ininterrumpida más allá del año calendario, el sarampión vuelve a considerarse endémico y no un caso importado.
La OPS ha confirmado que México concentra actualmente el 71% de los casos de todo el continente americano, una cifra que obliga a las autoridades sanitarias a replantear la estrategia de contención para evitar su propagación al resto de países vecinos. La próxima reunión de la OPS en abril será crítica en este aspecto. La decisión de que México pierda el estatus de “libre de sarampión” no es solo una etiqueta diplomática, sino que implica mayores costes en vigilancia epidemiológica, barreras potenciales en el turismo y la confirmación de un gran retroceso en el estado de la salud pública del país.
Las campañas intensivas están en marcha, pero con el virus presente en todos los estados y una transmisión comunitaria activa, el sistema de salud mexicano enfrenta su prueba de fuego más importante de la era post-COVID. Aunque la noticia se centra en este caso en los muchos casos que hay en México, la realidad es que en otras partes del planeta también han aumentado los casos. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en Estados Unidos, donde el CDC ha encendido las alarmas tras observar cómo los casos se están multiplicando en cuestión de meses. En España también los datos oficiales apuntan a que, mientras que en 2023 apenas se registraron 14 casos, en 2024 aumentaron hasta los 229 casos y en 2025 la previsión apunta hasta casi los 400.
En resumen, el brote de sarampión en México es un problema grave que requiere una atención inmediata y efectiva para evitar su propagación y proteger la salud de la población. La cooperación entre las autoridades sanitarias, los profesionales de la salud y la población en general es fundamental para superar esta crisis y mantener el estatus de país libre de sarampión.
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