¿Sabías que la posibilidad de un Mediterráneo sin vino se está volviendo cada vez más real? La misma semana en que nos enteramos de que Nabimia está inundando Europa de uvas cultivadas en mitad del desierto, un mapa viralizado muestra cómo las zonas vitivinícolas del continente llevan décadas moviéndose al norte. ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Es siquiera posible? Veámoslo.
Empecemos por el mapa, creado por Sebastian Gräff para The European Correspondent. Esta herramienta muestra cómo, en Europa, las “zonas vitivinícolas” se están desplazando desde hace 60 años por efecto del cambio climático. No solo se ha vuelto viral, sino que también ha generado una gran polémica.
Al observar el mapa, podemos notar que zonas históricas llenas de viñedos, como la campiña de Jerez, no aparecen en él. Y no se trata de un error puntual, sino que hay “huecos” de este tipo en la práctica totalidad de los países que se muestran. Sin embargo, esto no es exactamente un problema.
El mapa representa el índice de Huglin, uno de los muchos índices que tratan de determinar las zonas con condiciones óptimas para el cultivo de la vid. Se basa en un principio vitícola: que cada variedad de uva necesita una determinada cantidad de calor para poder cultivarse con éxito. El índice de Huglin trata de hacer una estimación, pero, debido a la naturaleza de los datos meteorológicos, no sirve para el detalle concreto.
Un ejemplo claro son las laderas: tener una orientación u otra puede cambiar más de dos grados la temperatura media diaria de la zona. Es más bien una herramienta para clasificar zonas, predecir la maduración y planificar el cultivo de ciertas variedades. Pero una herramienta que solo tiene sentido en su contexto.
Y el mapa no es su contexto. Es decir, no es para lo que está pensado, pero eso no significa que no sea interesante. Al fin y al cabo, el cambio climático es uno de los “game changers” más importantes del mundo de la vid: no hay que olvidar que, en 2024, se realizó la vendimia más temprana del Marco de Jerez desde que hay registros y los expertos temen que, si la tendencia sigue así, llegará un momento en que no sea viable cultivar uvas.
De la misma forma, hay enormes regiones del mundo que están a punto de poder cultivar viñas: la producción de vino del Reino Unido se ha duplicado en muy poco tiempo y, de hecho, la superficie plantada con vides ha aumentado un 75% en los últimos cinco años. Aún no son grandes cantidades, pero las cosechas cada vez son mejores y el sector cada vez mueve más dinero. Y la expectativa es que vaya a más, claro.
Malos augurios. Todo esto dibuja algo que los investigadores empiezan a tomarse muy en serio: la primera vez que, en tiempo históricos, el Mediterráneo se quede sin vides útiles para la producción de vino. En este sentido, el desastre de Jumilla de 2024 sirve de aviso a navegantes. El vino está entrando en un terreno desconocido y la peor parte nos la vamos a llevar nosotros.
¿Qué se puede hacer para prevenir esta situación? La respuesta no es fácil, ya que el cambio climático es un problema global que requiere soluciones globales. Sin embargo, hay algunas medidas que se pueden tomar a nivel local para ayudar a mitigar los efectos del cambio climático en la producción de vino.
Una de las medidas más importantes es la adaptación de las variedades de uva a las nuevas condiciones climáticas. Esto puede implicar la selección de variedades que sean más resistentes al calor y la sequía, o la creación de nuevas variedades que se adapten mejor a las condiciones actuales.
Otra medida importante es la mejora de las prácticas de cultivo y manejo de los viñedos. Esto puede incluir la implementación de sistemas de riego más eficientes, la reducción del uso de productos químicos y la promoción de prácticas de cultivo sostenible.
Finalmente, es importante que los productores de vino y los consumidores sean conscientes de los efectos del cambio climático en la producción de vino y tomen medidas para reducir su impacto. Esto puede incluir la compra de vinos que sean producidos de manera sostenible y la reducción del consumo de vino en general.
En resumen, la posibilidad de un Mediterráneo sin vino es un tema serio que requiere atención y acción. Aunque no hay una solución fácil, hay medidas que se pueden tomar para ayudar a mitigar los efectos del cambio climático en la producción de vino. Es importante que los productores de vino, los consumidores y los gobiernos trabajen juntos para encontrar soluciones y asegurar que el vino siga siendo una parte importante de nuestra cultura y tradición.
¿Te gustaría saber más sobre el vino y su producción? Puedes encontrar información interesante en libros como “El vino: una guía para principiantes” o “La producción de vino: una visión global”. También puedes visitar sitios web como Wine Spectator o Wine Enthusiast para obtener noticias y reseñas sobre el vino.
Si eres un aficionado al vino, también puedes considerar la compra de un kit de cata de vinos para aprender más sobre los diferentes tipos de vino y cómo evaluar su calidad.
En conclusión, la posibilidad de un Mediterráneo sin vino es un tema serio que requiere atención y acción. Aunque no hay una solución fácil, hay medidas que se pueden tomar para ayudar a mitigar los efectos del cambio climático en la producción de vino. Es importante que los productores de vino, los consumidores y los gobiernos trabajen juntos para encontrar soluciones y asegurar que el vino siga siendo una parte importante de nuestra cultura y tradición.