¿Sabías que el mundo está en medio de una carrera tecnológica sin precedentes, y que los países están buscando asegurar el suministro de minerales críticos como el litio, el cobalto y las tierras raras para mantener su competitividad en la industria de la energía y la tecnología? En este escenario, Estados Unidos se ha dado cuenta de que su dependencia de China para obtener estos minerales es un problema grave, y ha comenzado a buscar alternativas en otros países, incluyendo México.
La administración de Donald Trump ha lanzado una ofensiva diplomática y económica para reclutar a México, Argentina y otros países como socios en la búsqueda de minerales críticos. La idea es crear una alianza global que permita a estos países compartir recursos y tecnología para reducir su dependencia de China y asegurar el suministro de estos minerales.
La situación es urgente, ya que China controla el 90% de la capacidad de procesamiento de tierras raras y ha comenzado a utilizar este monopolio como arma geopolítica, imponiendo requisitos de licencia y restringiendo exportaciones para presionar a la industria estadounidense. El vicepresidente J.D. Vance ha declarado que el mercado internacional de minerales críticos está fallando, y que China está inundando el mercado con precios bajos para arruinar a la competencia occidental y luego subir los precios a su antojo.
Para contrarrestar esto, la Casa Blanca ha presentado herramientas que reescriben las reglas del capitalismo global. Trump ha anunciado la creación de una reserva estratégica de minerales valorada en 12.000 millones de dólares, que acumulará stock para proteger a gigantes como General Motors, Stellantis y Google de futuras crisis de suministro.
México es visto como un socio clave en esta estrategia, ya que cuenta con importantes reserves de minerales críticos. El gobierno mexicano ha aceptado un “Plan de Acción” de 60 días que va más allá del comercio, y que incluye la colaboración del Servicio Geológico de EEUU para mapear el territorio mexicano y localizar yacimientos de minerales.
Sin embargo, esta alianza ha generado críticas en México, donde se teme que el país esté siendo utilizado como un proveedor de materias primas para la industria estadounidense, sin recibir beneficios suficientes a cambio. El colectivo “Cambiémosla Ya” ha denunciado que este plan es un “regreso al neoliberalismo” que subordina la soberanía nacional a las necesidades industriales del norte.
La situación es compleja, y refleja la contradicción que define la era actual. Mientras la administración Trump mantiene una retórica de cierre fronterizo y proteccionismo cultural, la Casa Blanca ha tenido que admitir una dependencia existencial del sur. La urgencia del litio y el cobalto ha forzado una tregua hipócrita, en la que Washington parece decir que, aunque sus fronteras pueden endurecerse para las personas, deben permanecer abiertas de par en par para los recursos.
En este contexto, es importante preguntarse qué implicaciones tendrá esta alianza para México y para la región. ¿Será capaz de aprovechar esta oportunidad para desarrollar su propia industria de minerales críticos, o se limitará a ser un proveedor de materias primas para la industria estadounidense? La respuesta a esta pregunta dependerá de la capacidad del gobierno mexicano para negociar un acuerdo justo y beneficioso para el país.
Mientras tanto, la búsqueda de minerales críticos continuará siendo una prioridad para los países desarrollados. La competencia por estos recursos es feroz, y es probable que la situación se vuelva cada vez más compleja en el futuro. ¿Qué otros países se unirán a la alianza de Estados Unidos y México para buscar minerales críticos? ¿Cómo afectará esta competencia a la economía global y a la política internacional? Solo el tiempo lo dirá.
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