Hemos estado midiendo mal la muerte: la ciencia cree ahora que nuestra fecha de caducidad biológica es más hereditaria de lo que creíamos

¿Sabías que la ciencia ha estado midiendo mal la muerte y que nuestra fecha de caducidad biológica es más hereditaria de lo que creíamos? Durante años, el consenso científico y la cultura popular nos han repetido un mantra tranquilizador: los genes solo determinan el 20 o 25% de la esperanza de vida. El resto de esto hacía que cayera sobre nuestros hombros de manera directa con el estilo de vida, la dieta o incluso el entorno del que nos rodeamos. Pero esta cifra, que correspondía a estudios antiguos, ha cambiado radicalmente.

Un estudio publicado en la revista Science ha venido a sacudir los cimientos de la biogerontología. Liderado por el biólogo molecular Uri Alon del Instituto Weizmann en Israel, la investigación sugiere que hemos estado subestimando masivamente el papel del ADN. Algo que han podido saber tras limpiar los datos del “ruido” estadístico con conclusión muy rotunda detrás: la heredabilidad de la esperanza de vida humana ronda el 55%.

Este estudio ha aplicado un nuevo modelo matemático para separar dos conceptos que solían mezclarse. Uno de estos concretos era la mortalidad extrínseca, es decir, las muertes causadas por factores externos y aleatorios como por ejemplo los accidentes, las pandemias o las guerras. Por otro lado, se tiene la mortalidad intrínseca, que es el verdadero envejecimiento biológico y que no se debe a un accidente, sino al ‘desgaste’ del organismo con el paso del tiempo. De esta manera, al eliminar el ruido de la mortalidad extrínseca de los datos históricos, el peso de la genética comienza a dispararse.

El nuevo estudio, publicado a finales de enero, no se basa solo en una simulación sino que ha analizado décadas de registros. Por un lado, se han vuelto a analizar los datos de gemelos nacidos entre 1870 y 1900 que son los estudios originales donde se contaba el factor extrínseco. Al eliminarlo, nuevamente la correlación genética se volvía mucho más fuerte. El equipo cruzó sus modelos con datos de hermanos de 444 centenarios estadounidenses confirmando que la longevidad extrema se agrupa en familias mucho más de lo que el azar o el ambiente compartido podrían explicar.

De esta manera, el estudio corrige lo que los expertos llaman sesgos de estimación previos. Es decir, las cifras del 20-25% no eran erróneas per se, pero incluían demasiada “mala suerte”. Esto significa que la genética juega un papel mucho más importante en nuestra esperanza de vida de lo que se pensaba anteriormente. Sin embargo, esto no significa que debamos abandonar el gimnasio y la dieta equilibrada. Y es que aunque la genética determina el 55% del envejecimiento, la otra casi mitad sigue siendo del ambiente y el estilo de vida.

Esto tiene implicaciones enormes para la medicina personalizada. Si la “fecha de caducidad” de nuestros tejidos está más programada de lo que creíamos, las terapias antienvejecimiento deberán enfocarse mucho más en editar o modular esa carga genética, y no solo en decirnos que comamos más verdura. En última instancia, este estudio nos hace reflexionar sobre la importancia de la genética en nuestra esperanza de vida y nos hace cuestionar nuestras suposiciones previas sobre la longevidad.

En cuanto a las implicaciones prácticas de este estudio, es importante destacar que la genética no es el único factor que determina nuestra esperanza de vida. El estilo de vida y el ambiente siguen jugando un papel importante. Por lo tanto, es fundamental seguir manteniendo un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar hábitos nocivos como fumar o consumir alcohol en exceso.

En resumen, el estudio publicado en Science ha cambiado nuestra comprensión de la relación entre la genética y la esperanza de vida. La heredabilidad de la esperanza de vida humana es mucho más alta de lo que se pensaba, lo que tiene implicaciones importantes para la medicina personalizada y nuestra comprensión de la longevidad. Sin embargo, es importante recordar que la genética no es el único factor que determina nuestra esperanza de vida, y que el estilo de vida y el ambiente siguen jugando un papel importante.

💡 ¿Quieres saber más sobre esto?

Encuentra el Un kit de ADN para análisis genético personalizado en Amazon aquí:

VER PRECIO EN AMAZON