El Rey Adolfo Federico de Suecia: Una Muerte Inesperada por Exceso de Anguilas
La historia de la realeza está repleta de tragedias, intrigas y, a veces, muertes sorprendentemente inusuales. Entre ellas, la del rey Adolfo Federico de Suecia (1710-1771) destaca por su peculiaridad: falleció tras un banquete donde consumió una cantidad excesiva de anguilas. Aunque pueda sonar como una anécdota humorística, la muerte del rey Adolfo Federico es un ejemplo fascinante de cómo la historia, a menudo, se cruza con la ciencia, la nutrición y las peculiaridades de la época.
Un Rey con un Gusto Excéntrico
Adolfo Federico ascendió al trono sueco en 1763 tras la muerte de su padre, el rey Carlos XII. Era conocido por su personalidad excéntrica y su gusto por los placeres mundanos. A diferencia de su padre, un militar austero y dedicado a la guerra, Adolfo Federico prefería la música, el teatro y, sobre todo, la buena comida. Su corte se convirtió en un centro de entretenimiento y extravagancia, y sus banquetes eran legendarios por su opulencia y la variedad de platos que ofrecían.
El Banquete Fatal
La noche del 23 de diciembre de 1771, Adolfo Federico organizó un gran banquete en el Palacio de Drottningholm, cerca de Estocolmo. El menú era extenso y lujoso, pero el plato estrella de la noche fueron las anguilas. Se dice que el rey consumió una cantidad asombrosa de anguilas, alrededor de 1.5 kilogramos, acompañadas de una gran cantidad de salsa de champiñones y crema. Además, se cree que bebió una considerable cantidad de mead, una bebida alcohólica fermentada a base de miel.
La Teoría del “Síndrome de la Anguila”
Poco después del banquete, Adolfo Federico comenzó a sentirse mal. Sufrió fuertes dolores abdominales, náuseas y vómitos. A pesar de los esfuerzos de los médicos reales, su condición empeoró rápidamente y falleció a las pocas horas. Durante mucho tiempo, la causa oficial de la muerte fue declarada como “una fiebre repentina”. Sin embargo, en 1996, un equipo de investigadores suecos, liderado por el profesor Staffan Lindeberg, propuso una teoría mucho más intrigante: el rey Adolfo Federico murió a causa de una reacción tóxica a las anguilas, lo que se ha denominado “Síndrome de la Anguila” (Sillagiftförgiftning en sueco).
¿Qué es el Síndrome de la Anguila?
Las anguilas, como muchos peces de agua dulce, pueden acumular toxinas presentes en su entorno, especialmente histamina. La histamina se produce por la descomposición de los aminoácidos en el pescado, y su concentración aumenta con el tiempo y la temperatura. En grandes cantidades, la histamina puede causar una reacción alérgica grave, con síntomas como dolores de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, dificultad para respirar e incluso shock anafiláctico. La salsa de champiñones y crema, rica en glutamato, podría haber exacerbado la reacción alérgica al histamina.
Factores que Contribuyeron a la Muerte del Rey
Varios factores pudieron haber contribuido a la gravedad de la reacción del rey Adolfo Federico:
- Frescura del pescado: Es probable que las anguilas no estuvieran frescas, lo que habría aumentado la concentración de histamina. En la época de Adolfo Federico, la conservación de alimentos era limitada, y el pescado podía deteriorarse rápidamente.
- Sensibilidad individual: Algunas personas son más sensibles a la histamina que otras. Es posible que Adolfo Federico tuviera una predisposición a las reacciones alérgicas.
- Consumo excesivo: La gran cantidad de anguilas que consumió el rey superó su capacidad para metabolizar la histamina.
- Consumo de alcohol: El mead, al ser una bebida alcohólica, pudo haber afectado la capacidad del cuerpo del rey para combatir la reacción alérgica.
El Legado de Adolfo Federico
La muerte de Adolfo Federico marcó el fin de la dinastía de los Palatinos en Suecia. Su hijo, Gustavo III, ascendió al trono y fue asesinado en 1792, lo que llevó a la abolición de la monarquía absoluta y al establecimiento de una constitución. Aunque su reinado fue breve y su muerte trágica, Adolfo Federico dejó una huella imborrable en la historia sueca, no solo por su personalidad excéntrica y su gusto por los placeres, sino también por la peculiaridad de su muerte, que ha dado lugar a un debate científico y a una leyenda popular.
La Ciencia y la Historia se Encuentran
El caso de Adolfo Federico es un ejemplo de cómo la ciencia puede arrojar luz sobre eventos históricos aparentemente inexplicables. La investigación del profesor Lindeberg y su equipo demostró que la muerte del rey no fue simplemente una “fiebre repentina”, sino una consecuencia directa de una reacción tóxica a las anguilas. Este descubrimiento no solo ha enriquecido nuestra comprensión de la historia sueca, sino que también ha contribuido al conocimiento científico sobre la histamina y sus efectos en el cuerpo humano.
La historia del rey Adolfo Federico nos recuerda que incluso los monarcas, con todo su poder y privilegio, son vulnerables a las fuerzas de la naturaleza y a las consecuencias de sus propios placeres.


